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16/12/2025La Cultura de la Reparación en Jaén: Por Qué Arreglar Es un Acto de Rebeldía Inteligente
Si vives en Jaén, seguro que te pasa: tienes en casa un cajón lleno de móviles viejos, tablets que dejaron de cargar, pequeños electrodomésticos “a medias” y cargadores que no sabes si tirarlos, venderlos o rezarles. Es el famoso cajón de la vergüenza tecnológica. Ese espacio donde acaba todo lo que no funciona… pero tampoco está muerto del todo.
Y cada vez que lo abres, sientes una mezcla curiosa de culpa, rabia y resignación.
Culpa, porque sabes que esa basura electrónica no debería acabar en el contenedor.
Rabia, porque el aparato “cayó” justo después de la garantía.
Resignación, porque asumimos que vivimos en un mundo donde comprar nuevo es lo normal.
Pero ¿y si no tuviera por qué ser así?
Jaén siempre ha sido una tierra de gente práctica: aquí no se tira nada que pueda arreglarse
Nuestros abuelos no hablaban de “economía circular” ni “sostenibilidad”. Lo suyo era sentido común:
Si algo sirve, se repara. Si se rompe, se arregla. Y si no se puede, se guarda “por si acaso”.
Esa filosofía —que hoy algunos llaman cultura de la reparación— está renaciendo en medio de un mundo que nos empuja a comprar, tirar y volver a comprar. Y no solo por ecología (que también), sino por pura inteligencia económica.
En Jaén, donde cada euro cuenta, reparar se ha convertido en mucho más que una opción: es una declaración de principios.
El consumidor eco-pragmático: el verdadero protagonista de este movimiento
El artículo que lees no está escrito para activistas radicales ni para coleccionistas de tecnología.
Está escrito para gente como Elena, la Ciudadana Consciente de Jaén.
Alguien que:
- Se enfada cuando el móvil falla a los dos años.
- Siente nostalgia cuando recuerda que la tele de tubo de sus padres duró 20.
- Mira el precio del nuevo electrodoméstico y piensa: “¿De verdad tengo que gastar tanto… otra vez?”
- Quiere hacer las cosas bien, pero no quiere complicarse la vida.
Elena no repara solo por el planeta. Repara porque no quiere sentirse tonta. Porque no quiere tirar su dinero. Porque no quiere entrar en el juego de las marcas.
La reparación se convierte en una forma elegante de decir:
“Conmigo no vais a jugar.”
El mito de “es más barato comprar uno nuevo”
Este es el mantra que ha hecho millonarias a las grandes multinacionales. Y es, sencillamente, mentira… la mayoría de las veces.
Te pongo ejemplos reales:
- Cambiar una batería suele costar 25–40€. Comprar un móvil nuevo: 300–900€.
- Reparar un puerto de carga: 30–60€.
- Cambiar un botón interno o limpiar la placa de una tablet: 20–50€.
¿De verdad te sale rentable tirar un aparato que falló por un tornillo de 1€?
Pero el motivo por el que mucha gente no repara no es el precio. Es la desconfianza.
Y aquí es donde Jaén vuelve a destacar.
Reparar es apoyar a tu ciudad y dejar de alimentar el monstruo del usar-y-tirar
Cada vez que reparas algo:
- Ahorras dinero.
- Evitas que un aparato funcional acabe en un vertedero.
- Mantienes viva la economía local.
- Rechazas el consumismo absurdo.
Pero lo más importante:
Recuperas control.
Porque reparar no es volver al pasado:
Es avanzar hacia un consumo más inteligente, más consciente y más acorde a los valores de Jaén.
Jumar: el aliado natural de esta nueva cultura
En Jaén todo el mundo conoce a alguien que “arregla cosas”, pero Jumar es otra historia.
No es un simple taller. No es un “apañador”. Es un defensor de la economía doméstica, casi un socio estratégico de quienes no quieren tirar su dinero.
En Jumar entienden tres cosas fundamentales:
- Que reparar debe ser rápido, claro y sin sustos.
- Que la confianza vale más que cualquier anuncio.
- Que mucha gente no repara por miedo, no por falta de ganas.
Por eso, su misión no es solo recomponer aparatos:
Es devolverle a Jaén la sensación de que las cosas pueden durar.
La Cultura de la Reparación no es una moda. Es un acto de identidad.
Reparar no es “ser tacaño”.
No es “irse a lo barato”.
No es “ponerse a pelear con tornillos”.
Reparar es:
- Un acto de responsabilidad con tu bolsillo.
- Una apuesta por la sostenibilidad real (no la de postureo).
- Un gesto de amor hacia tus cosas.
- Una forma de enseñarle a tus hijos que el valor no está en comprar, sino en cuidar.
Y, sobre todo, es una declaración de pertenencia:
“En Jaén las cosas se arreglan.”
Porque aquí no nos dejamos engañar. Aquí no tiramos lo que vale. Aquí no jugamos a enriquecer a quienes diseñan aparatos para romperse.
Aquí hacemos lo que siempre hemos hecho:
Cuidar. Conservar. Aprovechar. Reparar.
Reparar es un acto revolucionario… y profundamente jienense
Este artículo no va sobre tecnología. Va sobre identidad.
Sobre recuperar el orgullo de un consumo inteligente.
Sobre dejar de sentir culpa cuando tiras algo y empezar a sentir satisfacción cuando lo salvas.
Si te resuena lo que acabas de leer… no es casualidad.
Es porque tú también formas parte de esta nueva cultura.
Una cultura que está renaciendo, aparato a aparato.
Una cultura donde Jumar no es un taller, sino un aliado.
Alguien que te puede ayudar a Reparar tu iPhone en Jaén, reparar tu TV en Jaén o comprar tu repuesto de TV.

